miércoles, 30 de mayo de 2012

CONVERSION DE SAN PABLO - CARAVAGGIO





Caravaggio emplea el mismo lenguaje aparentemente vulgar de la Crucifixión de San Pedro para dar cuenta de uno de los más poéticos milagros que nos cuenta el propio San Pablo. El joven aún llamado Saulo era un soldado arrogante perseguidor de los cristianos. Un mediodía, de camino a otra ciudad, fue derribado del caballo por una poderosa luz, al tiempo que la voz de Dios le preguntaba "Saulo, ¿por qué me persigues?". Saulo quedó ciego varios días y milagrosamente recuperó la vista con los cuidados de la comunidad cristiana. Se convirtió y adoptó el nombre de Pablo. Caravaggio nos cuenta esta historia de una manera completamente diferente, bajo la apariencia de lo trivial hasta el punto de ser tremendamente criticado: en primer lugar, la escena parece tener lugar en un establo, dadas las asfixiantes dimensiones del marco. El caballo es un percherón robusto y zafio, inadecuado para el joven soldado que se supone era Saulo. Y para rematar las paradojas, el ambiente es nocturno y no el del mediodía descrito en los escritos de San Pablo.

RAPTO DE PROSERPINA - BERNINI

Ceres, la diosa de la fecundidad de la tierra, cayó en la más profunda desesperación cuando supo que su amada hija, Proserpina, había sido raptada por Plutón, dios del Inframundo y la había llevado con él al Hades. En vano la buscó por todo el mundo y enfurecida detuvo el crecimiento de todas las plantas sobre la Tierra, se negó a regresar al Olimpo y se dedicó a vagar por el mundo, convirtiendo en desierto todos los lugares que pisaba, clamando justicia al resto de los dioses.

Finalmente Júpiter se apiadó de ella y ordenó a Plutón que liberara a Perséfone. Sin embargo el señor del Hades logró imponer la condición de que durante unos meses Perséfone regresara junto a él. Es así como Ceres engalana la Tierra con flores para recibir a su hija en Primavera, cubre los árboles y los prados de tonos naranjas y marrones (los preferidos de su hija) para despedirla cuando se acerca el momento de su partida en Otoño y durante los meses de Invierno, cuando Perséfone regresa al Inframundo, deja la tierra sin vida en señal de su dolor.




La intención de Bernini era representar en una misma escultura tres momentos diferentes del mito de Perséfone según giramos a su alrededor, provocando una interacción con el espectador y haciéndole así partícipe de su obra. Bernini fue capaz de continuar la sensualidad y la elegancia propias del Renacimiento y al mismo tiempo dotar a sus esculturas del movimiento, la de fuerza y la expresión característicos del Barroco.

Actualmente podemos apreciarla en la Galería Borguese, en Roma.

APOLO Y DAFNE - BERNINI

La historia de Apolo y Dafne:
La serpiente Pitón, en la mitología griega, era un monstruo de cien cabezas y cien bocas que vomitaban fuego; era el terror de la campiña de Tesalia porque arrasaba a hombres y animales. Cuenta Ovidio que Apolo, orgulloso por haberle dado muerte, osó desafiar a Cupido, hijo de Venus y de Marte. Este, para castigar tal osadía, cogió dos flechas de su aljaba. Una tenía la punta de oro e infundía amor; la otra era de plomo e inspiraba desdén. Cupido dirigió la primera hacia Apolo, y disparó la segunda a Dafne, hija del río Peneo y de la Tierra. Una violenta pasión por la hermosa ninfa se apoderó entonces de Apolo. Sin embargo ella, herida por la flecha del desprecio, huyó rápidamente tratando de esconderse. Apolo corrió en busca de Dafne, pero ésta, al verse perdida, solicitó la ayuda de su padre. Tan pronto como cesaron sus gritos de socorro, una corteza suave le encerró el pecho, sus cabellos se transformaron en hojas verdes, los brazos en ramas, los pies se fijaron en el suelo y la ninfa quedó transformada en laurel. Apolo, no dispuesto aún a darse por vencido, abrazó el árbol y lo cubrió de ardientes besos, pero incluso las ramas retrocedían asustadas de sus labios. “Si no puedes ser mi amante”, juró el dios, “me serás consagrada eternamente. Tus hojas serán siempre verdes y con ellas me coronaré”. Desde entonces, el laurel es el símbolo de Apolo y con él se galardona a los vencedores, artistas y poetas.


Apolo y Dafne. John William Waterhouse (1908)

FONTANA DE TREVI




La fuente está realizada en mármol y adosada al Palacio Poli, al que da una nueva fachada con pilastras corintias. El palazzo da a Piazza de Trevi, en la colina del Quirinale. Si bien Roma cuenta con otras, es ésta la mayor ( 25,9 m de alto y 19,8 de ancho) de las barrocas fuentes romanas y debe su fama en gran parte al cine.
Cuando el Papa Clemente XII organizó un concurso de ideas para la fuente, se cambió su emplazamiento original a la cara actual de la plaza para que el papa pudiera verla de frente desde el Palazzo del Quirinale.  
La fuente se ubica sobre un antiguo acueducto romano y sigue la costumbre de señalar la surgente de agua con una pila. Aunque en este caso, en pleno período barroco, la simple pila de antaño se transformó en una gigantesca obra de arte de la época.
Aunque es una obra hermosa la Fontana de Trevi, posee un gran atractivo y fama por una creencia popular o tradición de antaño.
“Anualmente se retiran cientos de kilos de monedas de diversos países de los fondos de la fuente”
La tradición que ha hecho famosa a la maravillosa fuente, consiste en lanzar una moneda de espaldas a la fuente, donde el autor de este singular acto debe pedir un deseo mientras la moneda esté en el aire y no haga su inminente contacto con las aguas. Este deseo no puede ser revelado, ya que de ser así la fuente no lo concederá. Son muchas las personas que aseguran la veracidad de los poderes mágicos de esta fascinante fuente, incluyendo algunos autores de reseñas como ésta.

PLAZA DE LAS CUATRO FUENTES-BERNINI

La escultura de la Fuente de los Cuatro Ríos, se encuentra en la Piazza Navona de Roma (Italia) y fue esculpida por el escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini en 1651 bajo el papado de Inocencio X.

La fuente representa los 4 ríos de cada uno de los continentes conocidos en la época: Danubio (Europa), Ganges (Asia), Nilo(África) y Río de la Plata (América). Coronándola, se puede ver un obelisco con grabados egipcios, rescatado del Circo de Majencio.

La fuente presenta figuras de siete animales, además de una pequeña paloma y el emblema de los Pamphili. Entre esos animales se ecuentran: las figuras son: un caballo, una serpiente de tierra (en la parte más alta, cerca del obelisco), una serpiente de mar, un delfín (que funciona también como desagüe), un cocodrilo, un león y un dragón.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

EXTASIS DE SANTA TERESA

Esta obra fue encargada por la familia Cornaro para la capilla familiar en la iglesia de Santa Maria Della Vitoria, coordinándose con una serie de relieves que flanquean la capilla. Esta muestra una concepción totalitaria de las artes, encontrándose la Gloria Celestial pintada en dos tramos de la capilla, encontrándose también decoradas las pechinas y la cúpula.

Santa Teresa fue canonizada por Paulo V en 1614, mismo año en el que fueron canonizados San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, constituyendo así una propaganda a través de las artes de los santos de la Contrarreforma.
Las diferentes texturas son muy variadas: la textura angulosa y variada de la toga de monja, la mórbida del cuerpo del ángel, la esponjosa de las nubes..., buscando así recrear sensaciones pictóricas. Los pliegues son usados aquí del mismo modo que en San Longinos, utilizándose para destacar determinadas partes, ocultando y encorsetando la anatomía. El gesto del ángel se nos muestra como una pervivencia de las formas clásicas en la obra de Bernini.

Toda la escena se desarrolla en el interior de un retablo transparente, llamado así porque dirige la luz hacia su interior hueco. Este es cóncavo, de planta oval al interior, dentro del cual se filtra la luz de origen invisible que baña al grupo, siendo es utilizada aquí al modo de un escenario teatral.
En los relieves de los laterales se hallan representados unos palcos a los cuales se asoman los miembros de la familia Cornaro que asisten al milagro que se desarrolla en el altar, reafirmando así la concepción teatral de esta obra.



DAVID - BERNINI

Gian Lorenzo Bernini (1598-1560 Fue: escritor, arquitecto y pintor, uno de los artistas más destacados del Barroco.
Caracteristicas de la obra: Representa al futuro rey David, uno de los personajes del Antiguo Testamento, en la escena en que derrota al gigante Goliat lanzando una piedra con una honda.
A pesar de la temática cristiana, esta estatua, entre otras de temas similares, sirve para rescatar el tema clásico de los jóvenes atletas griegos.
Al contrario que en obras mas tempranas del artista, esta obra no presenta el mismo enfasis vertical. El cuerpo de la figura se muestra en el instante en que se dispone a tirar la piedra, los dos pies apoyados, el cuerpo medio girado. La figura esta en tension, el movimiento y la potencia estan implicitos. La cara muestra concentracion, con el ceño fruncido e incluso mordiendose el labio inferior. Este david no es el guerrero perfecto e idealizado, sino uno muy humano esforzandose para lograr sus metas.