Finalmente Júpiter se apiadó de ella y ordenó a Plutón que liberara a Perséfone. Sin embargo el señor del Hades logró imponer la condición de que durante unos meses Perséfone regresara junto a él. Es así como Ceres engalana la Tierra con flores para recibir a su hija en Primavera, cubre los árboles y los prados de tonos naranjas y marrones (los preferidos de su hija) para despedirla cuando se acerca el momento de su partida en Otoño y durante los meses de Invierno, cuando Perséfone regresa al Inframundo, deja la tierra sin vida en señal de su dolor.

La intención de Bernini era representar en una misma escultura tres momentos diferentes del mito de Perséfone según giramos a su alrededor, provocando una interacción con el espectador y haciéndole así partícipe de su obra. Bernini fue capaz de continuar la sensualidad y la elegancia propias del Renacimiento y al mismo tiempo dotar a sus esculturas del movimiento, la de fuerza y la expresión característicos del Barroco.
Actualmente podemos apreciarla en la Galería Borguese, en Roma.
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